Remuneración y salarios

Cómo decidir cuándo aceptar una contraoferta laboral

June 15, 2021

La llegada de una oferta de trabajo siempre es un motivo de alegría y satisfacción personal. Sin embargo, antes de aceptarla, debes estudiar al detalle las condiciones. También, es buena idea esperar la reacción de la empresa en la que te encuentras, porque es posible que opte por hacerte una contraoferta. En ese caso, tendrás varias opciones sobre la mesa para elegir, y deberás meditar muy bien tu decisión, porque esta marcará tu futuro laboral. Pero, ¿sabes cómo decidir cuándo aceptar una contraoferta? Apunta estos consejos para tomar la mejor decisión.

Qué es una contraoferta de trabajo

La contraoferta de trabajo es una oferta que aparece para competir con una oferta anterior. Por lo general, parte de la empresa en la que un trabajador se encuentra empleado, en el momento en que este manifiesta su intención de dejar su puesto de trabajo. También puede venir de una empresa cuya primera oferta se ha rechazado, aunque este caso es menos habitual.

Cuando una empresa lanza una contraoferta, implica que desea que un trabajador reconsidere su intención de marcharse a otro lugar. Por lo tanto, la contraoferta incluirá una mejora de las condiciones, como, por ejemplo el salario bruto o el horario. No obstante, hay muchas cosas que debes tener en cuenta antes de tomar una decisión.

Cómo decidir cuándo aceptar una contraoferta laboral

Tener que decidir entre dos propuestas que definirán tu futuro profesional no es una decisión sencilla. Toma nota de algunos consejos que puedes seguir para tomar la decisión de aceptar o rechazar una contraoferta laboral:

  • Tómate tu tiempo. Nunca des una respuesta en caliente ni te dejes llevar por la presión del momento. Debes estudiar detenidamente tus opciones. De ese modo, podrás tomar una decisión razonada y con la seguridad de que estás haciendo lo mejor.
  • No te dejes convencer. Puede que tu superior te intente convencer de aceptar la contraoferta rápido. No te dejes guiar por razones que pueden obedecer a los intereses de la empresa. Esta decisión es lo bastante importante como para que nadie que pertenezca a la empresa opine sobre ella, así que procura evitar que sus intereses influyan en tu decisión.
  • Repasa las condiciones de la oferta y la contraoferta. Repasa tantas veces como sea necesario las condiciones de la oferta y la contraoferta. Es posible que en un primer vistazo hayas pasado por alto detalles que hagan a una más atractiva que a la otra. Ponlas en perspectiva y haz una comparación minuciosa para ver cuál es la mejor para tu vida.
  • Ten en cuenta las variables más allá de la oferta económica. Aunque el sueldo es una de las razones que puede inclinar la balanza a uno u otro lado, piensa que hay más motivos para escoger un puesto de trabajo u otro. Cobrar un tanto por ciento más no hará que estés cómodo en un puesto de trabajo que no te gusta.
  • Busca el consejo de otras personas. Tus razones para aceptar o declinar una contraoferta son subjetivas. Por eso, una buena opción es pedir consejo a personas ajenas a la empresa, que puedan opinar de forma objetiva sobre las propuestas con las que cuentes. Pide ayuda a tus amigos o familiares, que siempre te aconsejarán pensando en aquello que es mejor para ti.
  • Hazte todas las preguntas que consideres necesarias. Algo que te ayudará también a entender los pros y contras de cada opción es hacerte algunas preguntas acerca de tu puesto de trabajo actual y del que podría ser el siguiente. A continuación, verás el tipo de preguntas que puedes realizarte.

Preguntas que puedes hacerte antes de aceptar la contraoferta

No es sencillo meditar para aceptar o rechazar una contraoferta de trabajo. Sin embargo, puedes aclarar tus ideas con algunas cuestiones que siempre debes responder con sinceridad:

  1. ¿Qué fue lo que te llevó a buscar una nueva oportunidad laboral?
  2. ¿Qué sabes de tu posible nueva empresa?
  3. ¿Es la contraoferta lo bastante buena como para aceptarla?
  4. ¿Qué sientes con respecto a tu actual puesto de trabajo?
  5. ¿Cuáles son tus objetivos profesionales y qué te acerca más a ellos?
  6. ¿Cómo afectarán los acontecimientos a tu relación con la empresa?
  7. ¿De verdad quieres quedarte en el mismo puesto de trabajo?

¿Qué fue lo que te llevó a buscar una nueva oportunidad laboral?

Habrás pasado un tiempo mirando ofertas de trabajo y enviando solicitudes antes de recibir una oferta y, por ende, una contraoferta. Piensa en el motivo que te llevó a empezar a mirar otras opciones y si ese motivo ha cambiado con la contraoferta de tu empresa.

Si solo fue un motivo económico, es posible que la nueva contraoferta mejore la situación. Sin embargo, si hubo otros motivos diferentes al salario, probablemente seguirán presentes aunque las condiciones económicas mejoren. Por ello, es posible que en un tiempo sean lo bastante fuertes como para que vuelvas a plantearte tu continuidad en la empresa.

¿Qué sabes de tu posible nueva empresa?

Para poder comparar ambas empresas y ambos puestos de trabajo, es recomendable que busques información sobre tu posible nueva empresa más allá de la oferta que te haya llegado. Investiga acerca de sus empleados, de sus condiciones laborales y del ambiente de trabajo que se respira. Así podrás hacerte una idea de lo que te vas a encontrar y compararlo con la experiencia que has vivido hasta ahora en tu puesto de trabajo.

¿Es la contraoferta lo bastante buena como para aceptarla?

Analiza las condiciones de la contraoferta con respecto a las de la oferta anterior. Y no solo en lo referente al salario. Valora las responsabilidades que tendrás en uno y otro puesto, lo que esperan de ti, el horario, la distancia con tu vivienda de ambas empresas, los días de vacaciones, etc. Los detalles más pequeños son los que pueden marcar la diferencia para tomar la mejor decisión. Repasa el documento todas las veces que sea necesario hasta que estés convencido de que tienes una buena contraoferta en tus manos.

¿Qué sientes con respecto a tu actual puesto de trabajo?

Pregúntate cómo te hace sentir la posibilidad de quedarte donde estás. Y cómo te hace sentir el meditar en cambiar de trabajo. Además de pensar en las condiciones de ambos trabajos, también debes valorar tus emociones para tomar una decisión con la que estés conforme. A menudo, el miedo puede hacer que no te atrevas a cambiar de empresa. En cambio, la emoción de comenzar un nuevo proyecto puede ser lo bastante fuerte como para llevarte en volandas a tomar una decisión. Haz caso de lo que te dicte tu cabeza y tu corazón, porque te ayudarán a seguir el camino adecuado.

¿Cuáles son tus objetivos profesionales y qué te acerca más a ellos?

Quizá lo más fácil y cómodo es aceptar la contraoferta de la empresa y seguir como estabas hasta ahora. Pero, antes de hacerlo, piensa en cuáles son tus objetivos profesionales a largo plazo y, ante todo, si tu puesto actual te acerca a ellos. Si no es el caso, puede ser el momento de afrontar un cambio, ya que antes o después reaparecerá la necesidad de avanzar en tu carrera.

¿Cómo afectarán los acontecimientos a tu relación con la empresa?

Párate a pensar si todo lo ocurrido puede tener consecuencias a medio plazo en la relación que mantienes con tus superiores en la empresa actual. Quizá sean capaces de pasar página sin consecuencias, pero también puede ocurrir que les afecte tu indecisión y que te mantengan más vigilado de ahora en adelante.

¿De verdad quieres quedarte en el mismo puesto de trabajo?

Incluso si has valorado todas las opciones y piensas que quedarte en tu puesto es la mejor decisión, no olvides que la mayoría de las personas que aceptan una contraoferta acaban cambiando de trabajo a corto plazo. Valora bien si de verdad te hace feliz quedarte donde estás o si simplemente estás prolongando tu partida.

Una vez rechaces o aceptes la contraoferta de trabajo, no le des más vueltas. En ninguno de los dos casos hay garantías de que tu decisión haya sido la correcta. No obstante, si la has meditado, al menos tienes la seguridad de haberla tomado con convencimiento. Aprovecha para seguir desarrollándote como profesional y para demostrar a la empresa en la que estés que hizo lo correcto al apostar por ti y tus capacidades.

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