Desarrollo profesional

Trabajador autónomo: tipos, ventajas, requisitos

May 26, 2021

Ser trabajador autónomo es la alternativa que han elegido más de 2 millones de españoles. A estos se suman 1,3 millones de trabajadores por cuenta propia, que están inscritos en otros regímenes de la Seguridad Social. Los derechos y deberes de estos trabajadores están recogidos en el Estatuto del Trabajo Autónomo. Para desempeñar una actividad económica bajo esta figura, es necesario cumplir ciertos requisitos. A continuación, encontrarás una guía con todas las claves para darte de alta como autónomo.

¿Qué es un trabajador autónomo?

Se considera trabajador autónomo a todo aquel que realiza de forma habitual una actividad económica o profesional lucrativa por cuenta propia. Esto es, de manera independiente, sin estar sujeto a la dirección u organización de otra persona. En consecuencia, la remuneración percibida no es un salario, ni conlleva las obligaciones de un empleador para el contratante.

Ventajas de ser trabajador autónomo

Las ventajas de ser trabajador autónomo se relacionan con la libre disposición y organización del tiempo, así como con la elección de tareas. Sin embargo, no deja de ser cierto que muchas personas se acogen a esta modalidad por no conseguir empleo fijo. Por ello, tanto una mayor experiencia y autonomía de funciones, como la dificultad de inserción laboral explican las características demográficas de los autónomos. De hecho, más del 70 % los trabajadores por cuenta propia superan la barrera de los 40 años de edad.

Tipos de trabajador autónomo

El trabajo por cuenta propia se desarrolla de diferentes formas. Estas dan lugar a la siguiente clasificación de los autónomos:

Trabajadores autónomos

Es el trabajador por cuenta propia, sin sujeción a contrato, o el autónomo «clásico». Incluye tanto a quienes dirigen un pequeño negocio como a deportistas, escritores y otras ocupaciones de libre ejercicio.

Profesionales autónomos

El listado de actividades profesionales del Impuesto sobre Actividades Económicas (IAE) da la pauta para identificar a los profesionales autónomos. Por ello, sus ocupaciones deben recogerse en este catálogo. Forman parte de este grupo los profesionales colegiados, cuyo gremio esté integrado en el Régimen Especial de Trabajadores Autónomos (RETA).

Autónomo colaborador

Se refiere a los familiares que colaboran de manera habitual con el trabajador autónomo, sin embargo, no pueden tener condición de asalariados. Se admite hasta el segundo grado de afinidad, tanto por consanguinidad, afiliación o adopción, es decir, cónyuges, hijos, hermanos, padres, abuelos, nietos, suegros y cuñados.

Autónomos societarios

Son los consejeros o administradores de las sociedades mercantiles que tengan control o estén al frente de ellas. En este caso, deben tener participaciones en el capital de la empresa.

Autónomos económicamente dependientes o TRADE

Son los trabajadores autónomos que facturan al menos el 75 % de sus ingresos a un solo cliente. La legislación contempla medidas de protección especiales para estos trabajadores.

¿Cómo registrarse como trabajador autónomo?

Para ser trabajador autónomo hay que realizar algunos trámites, como el registro ante Hacienda y la Seguridad Social. Este papeleo administrativo suele generar cierta inquietud, no obstante, con esta guía no tendrás dificultad alguna a la hora de cumplir con todos los requisitos.

Estas son las gestiones que has de realizar:

  • Afiliación en el RETA.
  • Alta Censal.

En algunos casos también tendrás que tramitar:

  • Licencia de Apertura.
  • Licencia de Actividades e Instalaciones.
  • Registro de Operador Intracomunitario (ROI).

Afiliación en el RETA

Según lo dispuesto en la Ley 6/2017 de Reformas Urgentes del Trabajo Autónomo, es previa a la inscripción en Hacienda. Esto supuso un cambio y, por ello, el incumplimiento acarrea sanciones. Puedes darte de alta hasta 60 días antes de comenzar la actividad, pero el abono de las cuotas se contabilizará a partir del alta en Hacienda. Ese será el día que se considere efectiva el alta del trabajador autónomo. Este trámite se realiza en las oficinas de la Tesorería General de la Seguridad Social o en la sede electrónica.

Para afiliarte en el RETA debes seguir estos pasos:

  1. Cumplimentar el formulario TA.0521 de alta en el RETA.
  2. Seleccionar del epígrafe de la actividad en la Clasificación Nacional de Actividades Económicas (CNAE).
  3. Elegir la base de cotización.
  4. Domiciliar las cuotas de la Seguridad Social en una cuenta bancaria.

Alta Censal

Se tramita ante la Agencia Tributaria o en la Delegación correspondiente al domicilio fiscal del autónomo. Se han de completar los impresos 036 o 037, según se elija el régimen ordinario o el simplificado. En estos formularios se detallan las tareas a realizar, y se indica el epígrafe del Impuesto de Actividades Económicas (IAE). Se trata de un gravamen de carácter local y, aunque es obligatorio registrarte, solo deberán pagarlo quienes tengan ingresos superiores a 1 millón de euros anuales.

Deberás indicar el régimen de tributación que te corresponde en función del IAE seleccionado. Asimismo, en el apartado del IVA tendrás que marcar cuándo comienza la actividad y qué tipo de tributación es aplicable. Por otra parte, recuerda que el IRPF se abona mediante retenciones en cada factura emitida, así que si, al presentar la declaración anual hubiera alguna diferencia, deberás pagar la cantidad restante o te reintegrarán el importe en exceso. La declaración del IVA es trimestral. Por su parte, el alta en Hacienda se hace después del alta en el RETA, aunque ambos trámites pueden hacerse el mismo día.

Licencias de Apertura y de Actividades e Instalaciones

Los dos permisos se tramitan en el ayuntamiento donde se domicilie el autónomo o empresa de forma fiscal. La Licencia de Apertura es necesaria para ejercer una actividad comercial, industrial o de servicios en un local físico. Certifica que las instalaciones son adecuadas para el desarrollo de la operación y cumplen con las normativas vigentes.

Debes solicitar estas licencias la primera vez que se utilice un espacio. También cuando mudas tu sede (aunque hubieras tramitado una licencia en tu anterior ubicación de forma previa), si se modifica la naturaleza de la actividad ejercida en el establecimiento o haces trabajos de ampliación o reforma. Asimismo, si por cualquier motivo el local ha estado cerrado durante más un año, al reiniciar la actividad deberás solicitarla de nuevo.

Registro de Operador Intracomunitario

Los trabajadores autónomos que prestan servicios a terceros ubicados en países de la Unión Europea pueden tramitar este registro. De esta manera, tienen la posibilidad de aplicar la exención de IVA en los casos que corresponda.

En general, las facturas por servicios o bienes emitidas a empresas o autónomos comunitarios no generan IVA. Para ello, tanto el emisor como el destinatario deben estar dados de alta en el Registro de Operador Intracomunitario.

Debes solicitarlo ante la Agencia Tributaria mediante el modelo 036. Se te asignará un NIF Intracomunitario de IVA que usarás en tu facturación. Esta solicitud puede presentarse al tramitar el alta en Hacienda o más adelante, mientras que el plazo de resolución es de 3 meses, ya que la aprobación se realiza de forma manual.

Características del contrato del trabajador autónomo

Los trabajadores autónomos pueden celebrar contratos tanto por ejecución de obra como por prestación de servicios. Son contratos de carácter mercantil, que pueden contemplar una actividad puntual o una serie de ellas. La duración de estos contratos dependen del acuerdo entre las partes.

Respecto al contrato, este puede ser oral, aunque los interesados pueden pedir la formalización por escrito.

Cómo facturan los trabajadores autónomos

Dado que el importe de las obligaciones fiscales se deriva de la facturación, es importante conocer las diferentes opciones. Las 3 facturas básicas que se utilizan son:

  • Factura simplificada. Es la que se emite para personas físicas que no están dadas de alta como autónomos, es decir, clientes particulares.
  • Factura de venta. Los dueños de un comercio pueden ser autónomos y en este supuesto deben facturar las ventas. Son facturas dirigidas a empresas u otros autónomos.
  • Factura rectificativa. Sirven para evitar problemas o discrepancias a la hora de tributar por fallos en la facturación. Para que tenga preeminencia sobre la factura previa y la enmiende, debe incluir los mismos datos de identificación y las correcciones pertinentes.

Cuota de autónomo a la Seguridad Social

El importe de las cuotas de la Seguridad Social depende de la base de cotización. En 2021, la base mínima de cotización para autónomos se sitúa en 944,4 € mensuales. Sobre esta cifra se aplican diferentes tipos porcentuales por cada prestación:

  1. Contingencias comunes: 28,30 %.
  2. Contingencias profesionales: 1,3 %.
  3. Cese de actividad: 0,9 %.
  4. Medidas de formación, orientación profesional y promoción de la actividad emprendedora: 0,1 %.

Es decir, un total de 30,6 % sobre la base reguladora. En consecuencia, la cuota mínima equivale a 289 euros. No obstante, estos porcentajes no se han aplicado, pues a causa de la pandemia, se acordó mantener los del 2020 hasta el 1 de junio de 2021. La cuota mínima sigue siendo de 286,15 euros. Por otra parte, existen bonificaciones para reducir este importe. La más conocida es la tarifa plana para nuevas altas. Esta cotización no contempla aportes por cese de actividad ni formación. Se trata de una reducción por tramos, para facilitar a los trabajadores pro cuenta propia.

El primer tramo corresponde a los primeros 12 meses después del alta. Se aplica una reducción del 80 % sobre la base de cotización. Por ello, estos autónomos pagarán solo 60 euros al mes, mientras que los siguientes 6 meses la reducción será del 50 %, es decir, unos 144 euros mensuales. Para terminar, el tercer tramo tiene una duración de 6 meses y se aplica una reducción del 30 %. Los trabajadores hombres menores de 30 años y las mujeres menores de 35 podrán disfrutar de un cuarto tramo que añade 12 meses de reducción del 30 %.

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