Áreas de mejora en el trabajo: potencia tu desempeño laboral

Por Equipo editorial de Indeed

Actualizado el 11 de septiembre de 2022

Publicado el 28 de octubre de 2021

El equipo editorial de Indeed está formado por un grupo diverso de escritores, expertos en diversas materias e investigadores de gran talento que cuentan con información y extensos conocimientos sobre Indeed para ofrecer consejos útiles que te servirán de guía para labrarte una carrera profesional.

Las áreas de mejora en el trabajo son aquellos aspectos de una actividad que no funcionan o funcionan de manera ineficaz. En este artículo, te daremos algunos consejos para que puedas potenciar tu rendimiento en el trabajo.

¿Qué son las áreas de mejora en el trabajo y cómo podemos mejorarlas?

El rendimiento en el trabajo es la forma de actuar de un trabajador cuando realiza las funciones y tareas que se exigen en su puesto. Se refiere a sus competencias laborales, en las que se incluyen sus conocimientos, habilidades, experiencias, actitudes, motivaciones, valores y características personales.

Como trabajadores, debemos ser capaces de observar y analizar todos los aspectos que pueden influir en la mejora del rendimiento.

Para reconocer las áreas de mejora en el trabajo, es importante que entendamos cuáles son nuestras funciones y tareas específicas, qué procedimientos se deben seguir, cuáles son las políticas de la empresa y qué objetivos se quieren lograr.

Factores que influyen en el desempeño laboral

Motivación

Necesitamos motivación en muchos aspectos de nuestra vida. Queremos que nos valoren y que nuestros esfuerzos sean reconocidos. Si nuestra motivación es alta, nuestro rendimiento y productividad será mayor.

Ambiente de trabajo adecuado

El lugar de trabajo debe ser un lugar donde nos sintamos cómodos. Idealmente, el puesto de trabajo debe ser el adecuado para la persona que lo va a ocupar y esta debe tener las habilidades y competencias necesarias para su desarrollo profesional. Asimismo, los entornos deben ser accesibles y agradables, como las instalaciones y el espacio de trabajo.

Participación del empleado

Si el empleado tiene una participación activa en el control y la planificación de las tareas, se sentirá con más confianza, por lo que su eficiencia será mayor. Además, podrá proponer las mejoras y modificaciones adecuadas.

Horarios

Afortunadamente, la creencia de que trabajar más significa trabajar mejor ya no está tan arraigada. Muchas empresas han incorporado cambios, como jornadas más cortas y horarios flexibles, o el teletrabajo.

Relacionado: Qué es la jornada intensiva de trabajo y cuáles son sus ventajas.

Comunicación

Una comunicación abierta y fluida en todas las direcciones influye positivamente en los empleados y promueve la comprensión mutua.

Cómo mejorar el rendimiento en el trabajo

Ten en cuenta estos consejos para mejorar el rendimiento en el trabajo:

  1. Céntrate en una única actividad en cada momento.

  2. Sé más organizado.

  3. Establece metas realistas.

  4. Llega antes al trabajo.

  5. Aprovecha el feedback que recibas.

  6. Trabaja la capacidad de concentración.

  7. Planifica las tareas con antelación.

  8. Realiza pausas durante el día.

  9. Evita las distracciones.

  10. Aprende a decir no.

  11. Cuídate.

1. Céntrate en una única actividad en cada momento

En el ámbito laboral, es muy común que las empresas busquen empleados con habilidades multitasking o multitarea. Se entiende como multitasking la capacidad de realizar varias tareas a la vez con el objetivo de aumentar la productividad o de reducir los costes. Si bien tiene sus ventajas, como ahorrar tiempo y esfuerzo, así como aumentar el volumen de trabajo, es probable que la calidad del trabajo se resienta, además de que puede causarte un mayor estrés. Esto se debe a que rediriges tu atención a varias cosas a la vez, pero si pones toda tu atención en una única tarea, es más probable que termines antes y cometas menos errores.

2. Sé más organizado

Las competencias de organización y gestión son necesarias en cualquier tipo de trabajo. Por ejemplo, hacer una lista de tareas y mantener tu escritorio organizado son una buena de forma de mantener el orden en tu jornada laboral. Si dedicas tiempo a organizar tu vida laboral, notarás que podrás aumentar tu productividad. Con un zona de trabajo desordenada, te será difícil encontrar lo que necesitas. Si tienes muchas tareas pendientes, es buena idea hacer una pausa y analizar cuáles son las prioridades. Desarrollar estos hábitos te ayudará tanto en el ámbito laboral como en el personal.

3. Establece metas realistas

A veces nos exigimos más de lo que podemos dar. Una forma de medir un buen rendimiento es a través del logro de metas. Por lo tanto, establecer metas realistas en plazos que podamos cumplir hará que nuestra productividad aumente. Sin objetivos, es probable que se trabaje correctamente, pero sin un plan establecido, la productividad irá disminuyendo poco a poco. Además, al cumplir esos objetivos, te sentirás más satisfecho al final del proceso.

4. Llega antes al trabajo

Puedes considerar adquirir el hábito de llegar 10 o 15 minutos antes. Este tiempo extra te ahorra el estrés del tráfico, te da tiempo para tomar un café y puedes relajarte antes de empezar con la jornada laboral y concretar tus tareas de forma más eficiente.

5. Aprovecha el feedback que recibas

Recibir comentarios o feedback de tus supervisores sobre tu rendimiento es una forma excelente de identificar cuáles son tus áreas de mejora. Si recibiste un comentario constructivo durante las revisiones o evaluaciones de rendimiento, aprovecha la oportunidad para mejorar.

6. Trabaja la capacidad de concentración

Está claro que si queremos ser proactivos, debemos tener la mente centrada para tomar mejores decisiones. Si estamos ante una situación estresante, no podemos tener la concentración necesaria. En este caso, es recomendable dejar la tarea para otro momento más oportuno de ser posible. Una buena forma de mejorar nuestra concentración es practicar meditación.

Relacionado: Cómo mejorar la concentración en el trabajo.

7. Planifica las tareas con antelación

Podemos crear una lista de tareas y ordenarlas siguiendo un calendario de entregas. En nuestro proceso de planificación, lo ideal es clasificar las tareas y buscar los mejores momentos para realizarlas. Lanzarnos a resolver tareas nos da una falsa sensación de productividad y podría ser contraproducente.

8. Realiza pausas durante el día

Respeta las pausas que necesitas para poder descansar y volver a la actividad con más energía y claridad mental. De esta forma, permites que tu cerebro se regenere, se despeje y recobre energías para afrontar de manera más productiva las tareas que tienes por delante.

9. Evita las distracciones

Uno de los enemigos de la baja productividad es desviar nuestra atención hacia lo que no debemos. Si tenemos una tarea exigente que requiere concentración exclusiva, es una buena idea desconectarse de todas las posibles distracciones: correo electrónico, WhatsApp, redes sociales, teléfono. Otros factores de distracción son tareas que no nos permiten ocuparnos de lo que realmente importa y nos alejan de nuestro propio objetivo, e incluso pueden impedir que lo alcancemos, por lo que tendremos que aprender a priorizar y saber decir que no, que es el punto que sigue a continuación.

10. Aprende a decir no

Debes conocer tus límites y saber decir que no. Aceptar más trabajo del que puedes llevar a cabo solo te conducirá a una situación de estrés y desmotivación que generará una disminución de tu productividad.

11. Cuídate

No descuides tu salud física y mental por exigirte demasiado en el trabajo. Recuerda mantener una dieta equilibrada y realizar actividad física, sobre todo si trabajas muchas horas sentado. Recuerda levantarte, idealmente cada hora, para mantener el cuerpo activo. Otro aspecto importante muy relacionado es lograr un equilibrio entre la vida familiar y laboral. En muchas ocasiones, la dinámica laboral nos lleva a dejar de lado nuestra vida personal. Está en nuestras manos priorizar nuestra salud en pos de un equilibrio saludable. Controlar el estrés, saber delegar y establecer horarios fijos de trabajo son buenas prácticas que puedes incorporar si tienes problemas para alcanzar el equilibrio.

Los conceptos como productividad, desempeño, rendimiento y eficacia siempre han estado presentes en el ámbito laboral. Las empresas son conscientes de que aumentar la productividad resulta fundamental para concretar sus metas. También saben que, para ello, deben aprovechar la totalidad de sus recursos tecnológicos, aplicar mejoras continuas, estar al día de las tendencias, gestionar el proceso de producción y, sobre todo, cuidar, motivar y sacar lo mejor de su recurso más preciado: el capital humano. La base de toda organización son sus propios trabajadores.

Esperamos que estos consejos te ayuden en lo personal y lo laboral a desarrollarte profesionalmente y a conseguir los objetivos de productividad. Por su parte, las empresas también deberán garantizar que sus trabajadores tengan el espacio para aplicar estas estrategias.

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