Buscar trabajo

Qué es la jornada intensiva de trabajo y cuáles son sus ventajas

May 25, 2021

La jornada intensiva ha ido crecido de forma paulatina en España. Hace unos años, el porcentaje de ocupados con esta modalidad de trabajo era del 25 %. Según datos de la Encuesta Nacional de Condiciones de Trabajo del Instituto Nacional de Estadística, en 2019 representó el 37,4 %. El tema toma cada día mayor relevancia, sobre todo por la necesidad de conciliar trabajo y vida familiar, pero también, por adaptar los horarios de trabajo a los demás países de la UE.

¿Qué es la jornada intensiva?

La jornada intensiva es la que se cumple sin interrupción, por lo que también se le llama jornada continua, es decir, no contempla la distribución de la jornada en dos bloques separados por un periodo de descanso para comer. Esto permite que el día de trabajo finalice más temprano. Por ley, cuando se realizan más de 6 horas de trabajo continuas, debe haber un descanso obligatorio de 15 minutos. Es un tiempo escaso, pero a diferencia del receso del mediodía, sí se computa como tiempo de trabajo efectivo.

La jornada partida es la más habitual en España. A mitad del día se para durante una, dos o hasta tres horas para comer y descansar. Así, si el trabajo comienza a las 9 am se extiende hasta las 2 pm, hay una interrupción y se retoma la jornada a las 4 pm o 5 pm. Al sumar las horas faltantes para completar el día, la jornada se prolonga hasta las 7 pm u 8 pm. En el resto de Europa, por el contrario, los trabajadores suelen terminar sus tareas entre las 5 pm y 6 pm.

Regulación de la jornada de trabajo intensiva

La decisión sobre la distribución de la jornada recae, en última instancia, en la empresa. La legislación no establece un horario definido, y en el artículo 34 del Estatuto de los Trabajadores, solo se hace referencia al cómputo semanal de las horas trabajadas. En este sentido, estipula una duración máxima promedio de unas 40 horas semanales. Esto permite cierta flexibilidad con respecto a la extensión de la jornada, pues se calcula en base al promedio anual.

En todo caso, son los convenios colectivos o los contratos individuales los que determinan la duración y modalidad de trabajo. Amparadas por esta libertad, las empresas pueden pactar, por ejemplo, horarios reducidos durante el verano. Sin embargo, no es una obligación hacerlo, salvo que así lo disponga el convenio colectivo. La mayoría de las compañías aplica este tipo de jornada entre julio y septiembre. En algunas se prolonga durante los tres meses, pero en otras solo se aplica en agosto, por lo que no hay una regla única.

Horario de la jornada intensiva

La cantidad de horas de trabajo de la jornada intensiva también pueden venir especificadas en el convenio colectivo. Incluso podría darse el caso de superar las 40 horas semanales, en determinados momentos, para reducir la jornada en verano.

En algunas empresas se trabaja de lunes a jueves en época estival. Para compensar las horas del viernes, se extiende la jornada en los otros días o a lo largo del año. También hay quienes aplican la jornada intensiva, para sumar horas y compensar el día libre. La distribución horaria tiene mucho que ver con los ciclos productivos de la empresa y su capacidad de ajuste. A veces, la organización puede conceder horas libres en verano como parte de su política de incentivos, es decir, sin obligación de recuperar las horas no trabajadas.

Tipos de jornada intensiva

Se puede implementar la jornada intensiva de diferentes formas, como práctica habitual o por temporadas. Estas son las tres modalidades más frecuentes:

Jornada intensiva de verano

Muchos convenios colectivos y contratos particulares recogen esta norma. Consiste en aplicar la jornada intensiva solo durante los meses de verano. Este periodo se contabiliza entre el 1 de junio y el 30 de septiembre.

Las empresas puede decidir implementar la jornada intensiva durante toda la temporada o limitarla a uno o dos meses. Así, hay quienes inician con este esquema en junio, mientras que otros solo lo disfrutan en agosto. Lo cierto es que, cuando el termómetro sube, por lo general se trabaja hasta más temprano, o se tiene un día libre.

La distribución horaria habitual concentra la jornada entre las 9:00 y las 15:00 horas, de lunes a viernes. De esta manera, la semana laboral es de 30 horas, y se completan las 10 horas faltantes a lo largo del año.

Jornada intensiva los días viernes

En otros casos, la jornada intensiva se reserva para el último día de la semana, es decir, se trabaja en horario convencional de lunes a jueves, y el viernes se hace jornada continua.

Si la jornada es de 9:00 a 14:00 y de 17:00 a 20:00, los viernes se trabajaría de 9:00 a 15:00 todo seguido. Las horas faltantes pueden bonificarse o sumarse a las jornadas previas. Para ello puede extenderse el horario de salida o reducirse el descanso a medio día el resto de la semana.

Jornada intensiva durante todo el año

Se aplica en sectores cuya actividad productiva permite o exige la concentración de la jornada. En este caso, es el horario que aplica durante todo el año y suele venir estipulado en el convenio.

En muchas oficinas de la administración pública los empleados trabajan de 9.00 a 14:30 horas, y completan el resto de horas en horario flexible, es decir, deben cumplir 37,5 horas semanales, y adelantar o retrasar la jornada, según como prefieran. Las franjas horarias previstas para complementar la jornada van de 7.00 a 9.00 horas y de 14:30 a 18.00 horas. Un trabajador podría elegir, por ejemplo, entrar a las 08:00 y salir a las 17:00. De igual forma, sería válido comenzar a las 07:00 y terminar a las 14:30.

Ventajas de la jornada intensiva

Existen muchos estudios que avalan las ventajas de la aplicación de la jornada intensiva. Por lo general, se enfocan en la mejora que suponen en las condiciones de trabajo, pero también tienen un impacto positivo en la rentabilidad empresarial. Veamos en detalle cada uno de sus posibles efectos:

Motivación y autoestima

Los trabajadores dispondrán de mayor tiempo libre y esto repercute en su sentimiento de autonomía. Tener el control de su tiempo incide en una mayor autoestima e incrementa la motivación.

Percepción favorable

La reputación de las empresas mejora cuando ofrecen condiciones de trabajo favorables a sus empleados. No en vano existen rankings que puntúan a las compañías en función de su clima laboral. Más allá de la encomiable preocupación por sus trabajadores, las organizaciones se benefician de su positiva imagen de marca. Consumidores, proveedores y asociados las apoyan y confían en ellas.

Rendimiento y productividad

Sobran los ejemplos que confirman el incremento de la productividad empresarial. Al dejar de lado el presentismo, hay un mayor compromiso con el cumplimiento de los objetivos. Los trabajadores aprovechan al máximo las horas de trabajo y logran enfocarse en la ejecución de sus tareas. Pero este no es un cambio que competa solo a los empleados, sino que los líderes son los primeros que tienen que adaptarse a las nuevas rutinas. Tenemos que aprender que el éxito no se consigue trabajando más, sino trabajando mejor.

Conciliación

Es cierto que lograr el equilibrio entre la vida laboral y personal es una preocupación primordial de los trabajadores. Se suele pensar en las dificultades para armonizar los horarios como un asunto de comodidad, pero implica mucho más. Contar con tiempo libre para dedicarlo a la familia o a los hobbies nos da nuevas energías. Nuestra experiencia vital es más completa y podemos desarrollar mejor nuestras habilidades personales. Esto también se refleja en el trabajo. Es una relación simbiótica, donde a mayor bienestar individual, mayor interés y dedicación a los asuntos de la empresa.

Reducción de costes

Los ahorros para la empresa provienen de diversas fuentes. Por una parte, al mejorar la productividad, disminuye la necesidad de trabajar horas extras. Los recursos se usan de manera más eficiente y además se reducen muchos costes operativos. Por ejemplo, al concentrar la jornada es lógico que se rebajen las facturas de luz y equipos de climatización. Si se requiere maquinaria alquilada, las contrataciones serán por menos tiempo.

Inconvenientes de la jornada intensiva

En primer lugar, existe una dificultad de adaptación al nuevo esquema, tanto de los empleados como de los administradores. La experiencia acumulada indica que, si bien pueden presentarse al inicio, al poco tiempo se superan estas barreras.

En este mismo sentido se afirma que las pausas de 15 minutos por 6 horas de trabajo, son insuficientes. Añaden que, en lugar de suponer una descarga para el trabajador, pueden ser un desgaste mayor. El ritmo de trabajo de cada empresa será el que determine la oportunidad, duración y frecuencia de los descansos. La buena noticia es que el marco legal concede plena libertad para hacer las personalizaciones que se requieran.

Relacionados

Ver más 

Lista de 14 trabajos online para hacer por Internet desde casa

Descubre cuáles son los trabajos online más populares y mejor pagados en España para iniciar un nuevo rumbo profesional o cambiar tu empleo actual.

Qué hace un ingeniero informático y cómo serlo

Te explicamos qué hace un ingeniero informático, qué necesitas para convertirte en uno y qué salidas laborales tiene esta profesión.