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¿Qué es la jornada completa y qué debes saber sobre ella?

December 17, 2020

Desde que España promulgara la jornada de ocho horas en 1919, éste ha sido el tipo de jornada laboral predominante en nuestro país. Por jornada completa se entiende que el empleado trabaje durante 40 horas a la semana, divididas en cinco turnos de ocho horas. Sin embargo, existen numerosas variaciones sobre este modelo básico, así como regulaciones que merece la pena conocer para poder defender tus derechos en caso de ser necesario.

En este artículo, vamos a realizar un repaso de todos los aspectos relacionados con la jornada completa, empezando por las diversas posibilidades que existen para distribuir la jornada laboral.

Distribución irregular de la jornada de trabajo a jornada completa

De acuerdo con algunos contratos o convenios colectivos, es posible que la empresa tenga derecho a establecer una distribución variable de las horas de trabajo. Esto implica que algunas semanas podrías tener que trabajar más de cuarenta horas. Sin embargo, el total de las horas “redistribuidas” no puede suponer más del 10 % de la jornada de trabajo normal. Además, la suma total de las horas trabajadas a final de año no debe exceder el máximo establecido por la ley. Por tanto, si algunas semanas trabajas más de lo que te corresponde, la empresa te tiene que compensar las horas acumuladas en un plazo máximo de 12 meses.

Otro requisito es que, si tus horarios de trabajo son irregulares, la empresa te debe informar por lo menos con cinco días de antelación de su distribución, para que puedas organizar con tiempo tu vida privada. Tu convenio colectivo puede aumentar este plazo con el objetivo de mejorar tus posibilidades de conciliación, pero nunca reducirlo.

Con independencia de la distribución de la jornada, el número de horas de trabajo ordinarias no puede superar las nueve horas de trabajo efectivo. Éste abarca desde el inicio hasta el fin de la jornada laboral, es decir, desde que el trabajador está listo para iniciar su actividad hasta que se marcha (sin contar, por ejemplo, las pausas para la higiene o el aseo). En el caso de los menores de edad, las horas de trabajo efectivo no podrán superar las ocho horas diarias.

Excepciones reguladas por convenio

Sin embargo, existen algunas excepciones reguladas por convenio o por acuerdos entre los trabajadores y la empresa. En algunos casos, por características de la profesión, es necesario realizar turnos de más de nueve horas, pero en ningún caso el total anual debe superar la barrera de las 1.826 horas ordinarias.

Por otra parte, recuerda que tienes derecho a solicitar una reducción de jornada si tienes menores de 12 años a tu cargo. Además, desde la reforma laboral de 2019, puedes pedir la adaptación de tu jornada de trabajo por causas familiares. Esto incluye la modificación de tu horario laboral o incluso la posibilidad de realizar teletrabajo si tu actividad laboral lo permite. Es cierto que la empresa tiene el derecho de rechazar tu solicitud de adaptación, si bien no puede hacerlo con la de reducción. Sin embargo, para ello deberá justificar por qué no es posible dicha modificación.

Horas extraordinarias

Las horas extraordinarias son uno de los mayores quebraderos de cabeza a los que se enfrentan los trabajadores. En teoría, la realización de horas extraordinarias es voluntaria (a no ser que se trate de una situación de fuerza mayor o de que una determinada cantidad de ellas aparezca recogida en el convenio). Sin embargo, en la práctica resulta muy difícil negarse a realizarlas. Por ello, conviene conocer la regulación para saber exactamente cuáles son tus derechos.

En primer lugar, el tope máximo anual se sitúa en 80 horas extraordinarias, las cuales se deberán remunerar y compensar con periodos de descanso. No se les podrán exigir horas extraordinarias a los menores de 18 años. Tampoco pueden realizarlas aquellos trabajadores que realicen por lo menos tres horas de la jornada laboral en horario nocturno, es decir, entre las diez de la noche y las seis de la mañana.

Cómo se registran y se retribuyen las horas extraordinarias

Cada día, la empresa debe registrar el inicio y el fin de la jornada laboral de cada trabajador, incluidas las horas extraordinarias. Dicho registro debe conservarse y quedar a la disposición de posibles inspecciones de trabajo o de los trabajadores que quieran consultarlo. Recuerda que sólo se trata de horas extra si estás desempeñando durante ese tiempo una actividad laboral; no cuenta si te corresponde estar “de guardia” o disponible, pero la empresa no te reclama durante ese periodo.

La forma de retribuir las horas extra se suele reflejar en el convenio colectivo o en el contrato de trabajo. De lo contrario, podemos afirmar que, en general, tienes derecho a que las horas extra se te compensen con un descanso equivalente durante los cuatro meses siguientes a su realización. Si éste no es el caso, puedes reclamar el abono de la cantidad correspondiente.

Si la remuneración de las horas extra no está regulada en tu convenio, puedes contar con que al pago habitual que recibes por hora hay que sumarle un recargo de por lo menos 0,75 %. Es decir, para calcular lo que te corresponde por cada hora extra, debes multiplicar el sueldo de una hora ordinaria por 1,75 %.

Descansos obligatorios

El trabajo a jornada completa también conlleva ciertas regulaciones sobre tiempos de descanso. Así, en el caso de una distribución irregular de las horas de trabajo, entre una jornada y la siguiente siempre tiene que transcurrir un mínimo de 12 horas para que puedas reponer fuerzas antes de reincorporarte.

Si trabajas ocho horas diarias, también te corresponde como mínimo un descanso de 15 minutos, mientras que si eres menor de 18 años, la pausa tiene que ser por lo menos de media hora. Que este descanso se considere o no “tiempo efectivo de trabajo” dependerá del convenio colectivo o de un pacto privado con la empresa.

Descanso mínimo semanal

Otra cuestión es el descanso mínimo semanal. Por ley, a todo trabajador le corresponde por lo menos un día y medio de descanso ininterrumpido. Éste puede acumularse por un periodo máximo de 14 días: es decir, en teoría la empresa te podría solicitar que trabajes once días, para después librar tres.

Los días de descanso no tienen por qué coincidir con el fin de semana y el empleador no tiene, en líneas generales, ninguna obligación al respecto. Sin embargo, incluso en las empresas en las que hay actividad las 24 horas y se trabaja por turnos, suele existir algún tipo de pacto interno para que los trabajadores puedan disfrutar de días libres que caigan en sábado y domingo, por cuestiones de conciliación familiar.

El Estatuto de los Trabajadores reconoce además el derecho a descansar en los días festivos, que en España son 14 al año. Sin embargo, en muchos sectores la actividad laboral no se detiene en estos días, por lo que debe existir un mecanismo de compensación. Depende del convenio y del contrato de trabajo, la empresa puede ofrecer días de descanso, pluses económicos por trabajar en festivos o incluso ambos.

Días de permiso y vacaciones

Si trabajas a jornada completa, también te corresponden ciertos mínimos en cuanto a permisos remunerados y vacaciones. Más allá de los permisos de maternidad y paternidad (16 y 12 semanas respectivamente), te corresponden 15 días naturales de descanso retribuido por matrimonio. Como es lógico, este derecho te asiste tanto si la unión es civil o como si es religiosa, y ampara también a las parejas del mismo sexo. Además, la mayor parte de los convenios también recogen dicho permiso para quienes decidan inscribirse como pareja de hecho en lugar de casarse, aunque esta posibilidad no se contempla en la ley.

Otros motivos para solicitar un permiso retribuido son la pérdida de un familiar directo (dos días si no se requiere desplazamiento y cuatro si el fallecimiento se ha producido en otra provincia) o la necesidad de realizar una mudanza, que te garantiza un día libre.

En cuanto a las vacaciones, el Estatuto de los Trabajadores establece que el descanso anual mínimo no puede estar por debajo de los 30 días naturales, con independencia de la duración de la jornada laboral. Lo que cuenta a estos efectos es la duración del contrato. Estos días de vacaciones no pueden sustituirse por una compensación económica ni tampoco acumularse de un año para otro, ya que es preciso disfrutarlos antes del 31 de diciembre del año en que se generan.

Revisa tu convenio

En resumen: el tipo de jornada de trabajo determina algunos de los derechos que te corresponden en el desempeño de tu actividad laboral. Sin embargo, las regulaciones contenidas en el Estatuto de los Trabajadores son bastante generales y no aportan mucha información específica, más allá de un marco de mínimos. Ante cualquier duda es aconsejable acudir a tu convenio y comparar sus disposiciones con tu contrato de trabajo.

Por tanto, es aconsejable tener claro que la distribución de tus horarios laborales cumple con el convenio de tu sector. Por otra parte, no olvides asegurarte de que disfrutas de los días de descanso que te corresponden.

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